Olavarría a través del Club Atlético Estudiantes había comenzado a desatar su pasión por el automovilismo en aquellas dos grandes carreras realizadas en 1937 y 1938.
Por entonces, las realizaciones eran en la hoy Autopista Luciano Fortabat, competencias de fuerza limitada y con la participación de un elevado número de volantes. Discrepancias surgidas por un accidente dieron lugar a un desmembramiento de la Subcomisión de Automovilismo del Club Atlético Estudiantes y es así como cobra vida la idea de conformar una nueva entidad, específicamente para el deporte motor.
Nítidamente surge en este grupo de impulsores, con Fermín A. Cajén como uno de los pioneros del automovilismo local: .
Con gran empuje y tenacidad, concibió desde un principio la idea de un automovilismo grande. Con la proyección de la naciente entidad hacia la comunidad en la que se insertaba. Así sus estatutos hablaban de fomentar el turismo y apoyar a las entidades de bien público.
Más allá del recurso económico para financiar las distintas realizaciones, en lo deportivo se hace especial énfasis en promover y desarrollar la actividad del deporte motor.
La obra del Gran Autódromo es eso, la adecuación a los nuevos tiempos de un espíritu emprendedor y visionario, y también con la mirada puesta en el futuro, dejando huellas para los continuadores, los jóvenes dirigentes que vienen asomando.
Los días del nacimiento
El jueves 20 de febrero de 1941 comenzó a circular la versión de las intenciones de conformar la nueva entidad, y el sábado 22 se realizó la primera reunión.
En una entusiasta y numerosa asamblea se echaron las bases de la nueva entidad, Automóvil Moto Club Olavarría.